6 preguntas frecuentes sobre las enfermedades de transmisión sexual durante el embarazo

6 preguntas frecuentes sobre las enfermedades de transmisión sexual durante el embarazo

La gran mayoría de las infecciones de transmisión sexual tanto en la mujer gestante como en el bebé ​se pueden prevenir o tratar desde que se detecten y manejen a tiempo. Sin embargo, es importante que tanto el hombre como la mujer tengan dentro de sus prioridades el uso correcto y consistente del condón dentro de las relaciones sexuales, sobre todo si la mujer está en estado de embarazo.

Según el Dr. Germán Ruíz Cortés, Ginecólogo adscrito a Colsanitas, “las infecciones de transmisión sexual se pueden transmitir de la madre al hijo durante el embarazo, el parto o el periodo de lactancia; este tipo de transmisión se conoce como transmisión materno infantil o transmisión vertical”.

Las principales son el VIH, la sífilis, la hepatitis B, la clamidia y la gonorrea. Si esas infecciones se detectan a tiempo en el periodo de gestación y se tratan oportunamente, la posibilidad de disminuir el impacto es alto. Por eso es muy importante que una mujer que recibe la novedad de su estado de embarazo, acuda al control prenatal para recibir asesoría sobre estas infecciones, y que de esta manera el ginecólogo de cabecera pueda realizar las pruebas de laboratorio de las enfermedades anteriormente mencionadas. Esta práctica se debe repetir cada trimestre del embarazo para tener un control total del estado de la madre gestante. Para prevenir estas infecciones y evitar que el bebé también resulte infectado, tenga en cuenta las 6 preguntas más frecuentes:

  1. ¿Estar en embarazo me protege de contraer una infección de transmisión sexual? No. El embarazo no protege del contagio y por consiguiente del riesgo de infectar al bebé. Si no hay protección, el riesgo de contraer una infeccione de transmisión sexual es el mismo que el de una mujer que no está embarazada.

 

  1. ¿Cómo puedo saber si tengo una infección de transmisión sexual durante el embarazo? Desde el primer trimestre del embarazo es indispensable la realización de una prueba de sangre para VIH, hepatitis B, sífilis, herpes vaginal, pruebas de orina para clamidia y gonorrea.

Estos exámenes hacen parte de los cuidados prenatales que se deben llevar durante el embarazo. Deben realizarse cada trimestre con el fin de detectar a tiempo una infección y dar manejo con prontitud.

Muchas de las infecciones de transmisión sexual son asintomáticas. Por esto, se deben exigir los exámenes pertinentes así no sean requeridos por el médico.

 

  1. Si tengo una infecciones de transmisión sexual y quedo en embarazo o adquiero una durante ese periodo, ¿cómo pongo en riesgo a mi bebé de contagio? La madre y su hijo están comunicados por la placenta. Aunque no hay un paso directo para la sangre a través de este órgano efímero, sí permite el paso de nutrientes y oxígeno para el bebé para su formación. Pero también deja pasar virus y bacterias, tales como los causantes de una infección  de transmisión sexual. De manera que todo lo que está en la sangre de la madre puede llegar a la del bebé.

La transmisión de la madre al bebé también puede ocurrir durante el nacimiento (sea por parto vaginal o cesárea). Por esto, la única forma de evitar el contagio es conocer el diagnóstico temprano para dar el tratamiento eficaz y seguro.

  1. ¿Cómo afecta una infección de transmisión sexual a mi bebé? Una infección de transmisión sexual genera el riesgo de síntomas severos que pueden comprometer la vida de la madre, el embarazo y el desarrollo intrauterino del bebé. Algunas infecciones producen malformaciones congénitas en el bebé a nivel cerebral y ocular. Otras enfermedades de este tipo pueden manifestar sus efectos en la infancia, a medida que el niño crece.

Sin embargo, una infección de transmisión sexual puede provocar que el bebé nazca con bajo peso o prematuro y por consiguiente, que presente todas las complicaciones de nacer antes de tiempo. También puede ocurrir que obligue a la realización de una cesárea en vez de un parto vaginal. La única manera de proteger al bebé de una infección de transmisión sexual sus consecuencias, es utilizando el condón.

  1. ¿Puedo recibir tratamiento para una infección de transmisión sexual durante el embarazo? Sí. Además de realizar las pruebas de sangre, es de vital importancia recibir el tratamiento oportuno y eficaz en caso de que haya un resultado positivo para una infección de transmisión sexual específica.

 

Muchas de las infecciones de transmisión sexual son tratables y curables. Durante el embarazo se pueden tratar y hasta curar las enfermedades de origen bacteriano como sífilis, clamidia, gonorrea y tricomoniasis.

 

En cambio, las de origen viral como el VIH, la Hepatitis B y el herpes genital, no pueden ser curadas sino tratadas. Se dará un manejo específico para evitar el contagio del bebé y garantizar las condiciones para seguir con el embarazo.

Según el tipo de infección, se determina cómo será el manejo durante el parto y los medicamentos que se suministrarán al bebé tan pronto nazca. No recibir el tratamiento expone a la madre así como al bebé, a serias complicaciones de salud.

De otra parte, la atención de una enfermedad de este tipo durante el embarazo no se reduce solo a la mujer. Se debe contactar a la pareja sexual para determinar si está infectado y brindarle el tratamiento específico. Esta medida ayuda a cortar la cadena de contagio y reduce el riesgo de reinfección para la mujer gestante.

  1. ¿Cómo puedo evitar contraer una infección de transmisión sexual durante el embarazo? La única forma de evitar una infección de transmisión sexual durante el embarazo es abstenerse de cualquier práctica sexual, sea vaginal, anal u oral.

En caso de mantener una actividad sexual debe ser en una relación monogámica y con una pareja a quien sus pruebas de sangre le hayan dado negativo para una infección  de transmisión sexual. También se debe usar condón correctamente en cada relación y durante todo el tiempo que dure el acto sexual.

Ninguna otra medida o recurso como orinar, lavar los genitales o ducharse después de la relación evita el contagio.

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