7 décadas gobernados por los peores

7 décadas gobernados por los peores

Empezando por Ospina y Laureano Gómez (año 46) el pueblo colombiano ha tenido que soportar la tortura de cada gobierno de turno, que dedica todo su accionar al servicio de unas minorías oligárquicas corruptas, cuyo propósito desde el ejecutivo y legislativo es aprobar y ejecutar normas para saciar su propia avaricia.

El Frente Nacional una manguala de derecha hasta Duque, que una vez elegidos se han puesto de espaldas al pueblo que los elige. Un pueblo sumido en su mayoría en la pobreza abrumado por el miedo, las mentiras y engaños difundidos a través de medios de comunicación.

Lo grave de todo este circo es que los más golpeados por el régimen, en cada contienda electoral terminan votando por sus propios verdugos a cambio de míseras dádivas, negándole al país la opción de cambio.

La concentración de la tierra y oportunidades en pocas manos han conducido al país a la debacle social. Colombia es uno de los pocos países del hemisferio en donde: educarse, tener empleo, vivienda, tierra para trabajar y salud de buena calidad es un imposible.

Toda esa manguala salvaje del gobierno de turno de ideología de derecha, ha empujado a nuestros jóvenes a la violencia que se ha manifestado en: guerrillas, narcotráfico, paramilitares, bandas criminales y delincuencia común urbana.

El abandono al sector rural ha sido el principal detonante de la violencia en Colombia.

El país se encuentra en gran estado de alerta. Hay un grave riesgo de repetir la historia de la década de los años 80, cuando una manguala de derecha, extrema derecha y narcotraficantes asesinaron a más de cuatro mil hombres y mujeres, incluidos sus líderes sociales, concejales, diputados, alcaldes, parlamentarios y los candidatos presidenciales, que estaban a un paso de romper la barrera del fascismo, exclusivismo y nepotismo, que ha conducido al país al atraso y la barbarie.

Hay desespero en los cuarteles de la derecha ante el rechazo que  viven a diario en las calles y redes sociales; pero más aún por el surgimiento de nuevos liderazgos y los propios resultados en la contienda electoral reciente, en donde sus títeres regionales y de capitales, quedaron rezagados en sus aspiraciones.

Las marchas del pasado 21 de noviembre sin precedentes en nuestra historia reciente, son el fiel reflejo del inconformismo generalizado de una sociedad mejor informada, gracias al avance de la ciencia y la tecnología mundial, no por obra y gracia de los gobiernos de turno.

Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com
Twitter: @miguel_rh12

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