Al ser más sublime

Al ser más sublime

Hoy, cuando casi todos los políticos que desean aspirar a un cargo de elección popular en las contiendas regionales de octubre del presente año, preparan las rosas, los avisos de periódico, los pasteles y otros detalles, para cumplir fingidamente con el compromiso de homenajear a quienes componen el 51,4% de la población votante, razón primordial de su atención, con lo cual pretenden hacerles creer que son de su interés, cosa que lo dudo, a no ser que las candidatas sean mujeres y entiendan la importancia que significa el papel de ellas en la sociedad, en todos los escenarios.

Si se les preguntara a estos flamantes políticos por qué se celebra el día internacional de la mujer el 8 de marzo, lo más seguro es que la gran mayoría no sabría la respuesta porque casi el total de ellos lo que busca es llegar al poder para mejorar ciertas condiciones de vida personal, eso de querer generar cambios y producir transformaciones en la mayoría de los casos es un embuste.

Para ilustrar a los nobles filántropos y altruistas aspirantes a representantes del pueblo ante las corporaciones públicas y otros cargos de elección popular, les quiero contar que el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, también llamado Día Internacional de la Mujer o solamente Día de la Mujer, tras ser institucionalizado por decisión de las Naciones Unidas en 1975, conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de equidad de oportunidades muchas veces menores ante las del varón, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona.

Para llegar a esta fecha de celebración se surtió un proceso histórico que inicia el 3 de mayo de 1908 en el teatro Garrick de Chicago, en donde se organizó un acto denominado «Día de la Mujer», presidido por destacadas mujeres socialistas como Corinne Brown y Gertrude Breslau-Hunt.

Posteriormente, en 1910, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas reunida en Copenhague, se reiteró la demanda de sufragio universal para todas las mujeres y, a propuesta de Clara Zetkin, se proclamó el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.

Hoy la sociedad de consumo ha convertido esta fecha en un día en el cual se dinamizan las ventas de arreglos florales, los restaurantes llenan sus mesas, los vendedores informales se agolpan a lado y lado de las avenidas vendiendo rosas y otros detalles, hay bulla y hay algarabía, y en épocas como las pre electorales, los políticos se gastan millones para cautivar a las féminas y conquistar sus votos, pero en realidad a la mujer aún no se le da el lugar de importancia que merece por su inteligencia, capacidad de trabajo, entrega y honestidad.

Yo amo profundamente a mi madre y ella es para mí, modelo de mujer ejemplar. La admiro profundamente por su brillantez, liderazgo, experiencia como maestra y formadora, por su sabiduría a la hora de abordar situaciones complejas, por su piedad, bondad, capacidad de servicio, ternura y muchas, pero muchas más cualidades, que me hacen respetarla, no solamente a ella como modelo de mujer, sino a todas las mujeres, a quienes en su día expreso un saludo afectuoso.

Por: Hugo Fernando Cabrera – hfco72@gmail.com
Twitter: @Hufercao04

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