Cafeteros, despierten

Cafeteros, despierten

El café sigue siendo uno de los productos que más jalona la economía colombiana. En el Huila, principal productor del país, cerca de 85.000 familias sobreviven con su cultivo, y digo sobreviven, porque a los productores solo les queda la mugre en las manos mientras las ganancias se las llevan otros.

En un taller dado a una cooperativa de cafeteros del municipio de Santa María el profesor demostraba que, en promedio, a un cultivador del grano, siendo eficiente y sin tener problemas, lograría una utilidad de apenas $500.000 por hectárea sembrada, valor que se desvanecía si dentro de los costos de producción se contabilizaba el precio de la tierra, por lo que sería más rentable tener ese dinero en el banco que sufriendo las penurias y riesgos de un cultivo.

En un debate privado, promovido y organizado por el Comité de Cafeteros del Huila, al que me invitaron el año pasado en épocas de campaña, hubo dos hechos que me llamaron la atención, el primero fue que en la charla de más de 20 minutos que nos dieron sobre el contexto del negocio, para dónde iba la industria y los planes mediatos e inmediatos del sector en el Huila, no hubo un solo renglón que hablara o se refiriera a la Propiedad Intelectual.

El segundo fue que al preguntarles a los directivos ¿cuál era el principal activo que tenía la Federación de Cafeteros?, solo algunos respondieron que era la sustitución o renovación de los palos de café.

Los hechos descritos me demostraron que la industria cafetera, al menos en la visión del Huila, sigue atrasada 50 años. Seguimos creyendo que los principales activos de una compañía son los materiales, en este caso ¨los nuevos palos de café¨ y dentro de los planes estratégicos solo se contemplan estrategias encaminadas a mejorarlos o a incrementarlos, dejando totalmente de lado lo más valioso que hoy día puede tener una compañía, su Propiedad Intelectual.

Los ¨lideres¨ cafeteros presentes, así como 2 candidatos, hoy convertidos en Senadores, centraron toda la discusión y sus planteamientos en seguir pidiendo migajas y limosnas al gobierno de turno.

Lo más importante, para ellos, era el Fondo del Café, los subsidios, el precio de los fertilizantes, nadie, absolutamente nadie, excepto quien escribe, habló del principal y más valioso activo que hoy tiene la Federación y en general nuestros cafeteros, la Propiedad Intelectual.

Si los cafeteros, en especial los del Huila, no despiertan y entienden que hoy día el negocio no es seguir sembrando palos de café, sino explotar la Propiedad Intelectual que ya hemos adquirido con varios lustros de esfuerzo, será mejor, como propone el profesor Carlos Francisco Falla, que se dediquen a sembrar guadua.

Afortunadamente, parece que la gobernación ya advirtió las grandes oportunidades que pueden generarse para nuestros campesinos cafeteros y el exsecretario de planeación Armando Saavedra, dio los primeros pinos para gestionar un gran proyecto que formalice las muchas Denominaciones de Origen que para café tiene mi Huila querido.

Por: Diego Muñoz Marroquín – diegom@munozab.com
Twitter: @diegomunozhuila

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