Carta a Federico: no hay que cambiar el sofá

Carta a Federico: no hay que cambiar el sofá

Respetado Señor Alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, me he enterado por las redes sociales de su indignación por el reciente pronunciamiento de la Corte Constitucional, sobre el consumo de sustancias psicoactivas en los espacios públicos, y su respaldo ante la política prohibicionista y retrógrada que se propone en la actualidad para hacer frente al consumo de sustancias psicoactivas que como se sabe, está disparado y no ha disminuido en vigencia de tal prohibición.

Su postura me imagino muy compartida por muchos en un país que retrocede cada vez que se pone de moda girar a la derecha, me recuerda la siguiente anécdota “Una vez una señor llegó a la casa y encontró a la esposa con el amante haciendo el amor en el sofá y para resolver el problema cambió el sofá”.

Respetado señor Alcalde, admiro su trabajo y el de todos los alcaldes del país, pero las cosas hay que llamarlas por su nombre, por favor no sigamos cambiando el sofá con la política de drogas, dejemos de perseguir a los drogadictos y alcohólicos como delincuentes, como si no hubiese muchos corruptos que de verdad debería estar en la rejas, tratémoslo como son, verdaderos enfermos y para el efecto, vale responder las siguientes preguntas:

¿Cuantos hospitales y centros de salud tenemos para atender en nuestra ciudades con los debidos medicamentos y personal especializado a este tipo de enfermedades?, ¿Cuántos psicorientadores existen por cada institución educativa, por número de estudiantes razonable para atender este tipo de enfermedades?, ¿Cómo combatir el consumo de drogas y alcohol con una política de salud que se financia con los impuestos a las bebidas alcohólicas?, ¿Cómo acabar con las drogas con jóvenes que no tienen padres, o que si los tienen son consumidores y por ende, verdaderos enfermos que terminan delinquiendo y engrosando el 30% de nuestras cárceles, con una política criminal punitiva y poco resocializadora y con cárceles que son verdaderas universidades del crimen, que no privilegian la educación y la resocialización de los internos?, ¿Cómo acabar con la producción de coca con países que constantemente nos ataca por producirla, pero que poco hacen por disminuir el consumo y que por ende, en la lógica de la oferta y la demanda, siempre habrá producción en la medida en que haya quien la consuma?

Mi estimado señor Alcalde entiendo su preocupación, pero le recomiendo profundizar en el tema[1], está científicamente demostrado que el prohibicionismo, no es la solución a un problema que hoy consume a nuestros jóvenes en las universidades y colegios ante la mirada atónita de las autoridades, no escondiendo el problema que lo solucionamos, necesitamos programas serios de resocialización con recursos disponibles para todo el ciclo del consumo, tanto en términos de la prevención como de la intervención.

Sabía usted que ¿Cada vez que se presente una situación de consumo en un Institución Educativa, la decidía institucional y la respuesta de todos es, eso no es conmigo, o no tengo presupuesto? Definitivamente hay cosas que indigna y una de ellas es que sigamos cambiando el sofá, que pesquemos en rio revuelto afirmando lo que todos quieren oír, así estén equivocados, pasemos de una democracia participativa a una deliberativa mi estimado, en donde la argumentación sustente nuestras apreciaciones, tal como lo enseña Habermas[2].

Sería importante, reconociendo su liderazgo, que nos tomemos en serio el problema, que no se soluciona por decreto, “Desde el 2007 Colombia cuenta con una Política Nacional de Reducción del Consumo de Sustancias Psicoactivas y su Impacto, la cual ofrece una mirada integral y científica para enfrentar el problema del consumo de drogas desde la salud pública y la protección social del riesgo”[3].

¿Por qué no continuar con esta política? Veamos el problema del consumo como un asunto de salud pública, de desarrollo humano y de atención a poblaciones vulnerables, de erradicación de los cultivos ilícitos y de corresponsabilidad con los países consumidores que mira la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio, de discutir de una vez por toda la legalización y de paso acabando el negro negocio en donde ponemos los muertos y los demás se divierte con sus jugosos negocios.

Hay suficiente evidencia científica para tomar esas decisiones, la historia juzga a los líderes que visionarios se atrevieron a pensar diferente y a decirle a las personas no lo que quieren oír, sino lo que es verdaderamente conveniente para el país y en este caso estamos llamados a actuar con cesantes y no seguir corriendo todos hacia el barranco al que nos quiere llevar.

[1] Paolo Scalia. Prohibicionismo, grupos sociales “a riesgo” y autoritarismo institucional. La censura social hacia los “microtraficantes”. [En línea] https://journals.openedition.org/polis/5783 [Consultado 7 de jun. de 19]. Diana Rodríguez FrancoRodrigo Uprimny Yepes y otros. Prohibir absolutamente el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas en espacios públicos es inconstitucional. [En línea] https://www.dejusticia.org/litigation/prohibir-absolutamente-el-consumo-de-alcohol-y-sustancias-psicoactivas-en-espacios-publicos-es-inconstitucional/[Consultado 7 de jun. de 19].
[2] Teoría de la Acción Comunicativa (1982)
[3] Ministerio de Salud.  El consumo de drogas, un asunto de salud pública. https://www.minsalud.gov.co/Paginas/Consumo-de-drogas-un-asunto-de-salud-publica.aspx.

Por: Alfredo Vargas Ortíz – Twitter: @Alfredovargaso
Docente Facultad de Derecho y Ciencias Políticas
Universidad Surcolombiana

 

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