Cinco recomendaciones sobre la alimentación durante el tratamiento contra el cáncer

Cinco recomendaciones sobre la alimentación durante el tratamiento contra el cáncer

Tener una buena nutrición es la base de la salud para todas las etapas de la vida. Sin embargo, cuando se enfrenta un diagnóstico como lo es el cáncer, consumir los alimentos correctos puede tener un papel muy importante para ayudar al paciente a enfrentar mejor su enfermedad.

Según el doctor Gabriel Gómez, Director Médico Regional para América Latina de Abbott, “mantener una ingesta nutricional balanceada después del diagnóstico puede ayudar a prevenir de manera efectiva la pérdida de peso y de músculo. Mantener, y aún, mejorar el peso, la masa muscular y la fuerza, son indicadores de una adecuada evolución hacia mantener la salud”.

Un adecuado estado nutricional, y la cantidad de masa muscular durante el padecimiento de enfermedades como el cáncer va a determinar hechos beneficiosos para la persona. Las formas de tratamiento multimodales como cirugía, quimio, radio, inmunoterapia o la unión de varias o todas estas, requiere que la persona tenga una composición corporal adecuada para que los tratamientos se puedan tolerar y que cumplan su función en recuperar la salud.

Desafortunadamente, mantenerse bien nutrido puede ser un reto, ya que algunos tratamientos, y la enfermedad por sí misma, pueden afectar el apetito y la capacidad para comer. Es importante preguntarle al oncólogo si recomienda la visita a un nutricionista que brinde asesoría en el plan de alimentación durante este momento decisivo. A continuación, cinco recomendaciones sobre la alimentación durante el tratamiento contra el cáncer.

  1. Procurar mantener la misma ingesta de calorías y proteínas: es importante observar el consumo de proteínas y calorías durante el tratamiento. Ambos componentes nutricionales son vitales para evitar perder peso y la masa muscular magra, que son efectos secundarios comunes en estos casos.

Aunque la cantidad de calorías y proteínas varía según la persona, se recomienda mantener una ingesta similar o ligeramente superior a la que se tenía antes del diagnóstico. Sin embargo, si se observa una pérdida de peso significativa antes o durante el tratamiento, se debe procurar aumentar más esta cantidad.

  1. Pérdida del apetito: la enfermedad y sus tratamientos a menudo inducen a una pérdida de apetito y a que los alimentos tengan un sabor distorsionado, amargo o metálico, lo que puede llevar a que las personas abandonen sus hábitos alimenticios habituales. Estos cambios en la alimentación solo se evidencian hasta que se presenta la evitable y dañina pérdida de peso. Independiente del peso anterior al diagnóstico de la enfermedad, este no es un periodo adecuado para perder peso o hacer dietas restrictivas.

Para combatir la falta de apetito, se recomienda probar diferentes alimentos al principio del día que es la hora en la que cuerpo es más propenso a recibir alimentos. Ante la aparición de vómito o la incapacidad de obtener una nutrición completa a través de una alimentación normal o modificada, se recomienda agregar un suplemento nutricional completo que esté diseñado para proporcionar macro y micronutrientes. Según un artículo de la publicación Journal of Cachexia, Sarcopenia and Muscle, los pacientes con cáncer que agregan suplementos orales a su alimentación tienen mayor capacidad de alcanzar sus objetivos nutricionales.

Estos suplementos también tienen cantidades más altas de proteínas para que las personas puedan mantener su masa muscular y recuperar la fuerza y ​​energía durante los tratamientos.

  1. ¿Cómo combatir los malestares estomacales? Además de los cambios en el apetito, los problemas gastrointestinales como náuseas, vómitos y diarrea pueden dificultar la retención de los nutrientes necesarios durante el tratamiento de esta enfermedad.

Para combatir los problemas estomacales, se recomienda comer alimentos frecuentes durante el día en lugar de depender de tres comidas grandes. A la hora de elegir un alimento, se recomienda escoger aquellos con mayor contenido de calorías y proteínas, tales como manzanas rebanadas con mantequilla de maní o manzanas y queso.

  1. Sobre el azúcar: según el Instituto de Cáncer de los Estados Unidos, el azúcar no causa cáncer, ni acelera el crecimiento del cáncer, ni interfiere con los tratamientos para el cáncer. Algunas células enfermas simplemente tienen más canales receptores de glucosa en sus membranas en comparación con las células sanas. Desde una perspectiva científica, esto sólo afecta la forma en que los investigadores detectan las células cancerígenas, no cómo crecen las células, se reproducen o en cómo las afecta la dieta.

Sin embargo, los alimentos con alto contenido de azúcar, a menudo refinada, carecen de la nutrición necesaria para mantener al paciente saludable durante todo el tratamiento. Esto es lo que llamamos calorías vacías, que se deben evitar porque solamente aportan carbohidratos y no otros nutrientes importantes. Es importante enfocarse en comer alimentos saludables y balanceados y no darle tanta importancia a las pequeñas cantidades de azúcar que estos puedan tener.

  1. ¿Qué pasa con la soya? Existen muchos mitos alrededor de la soya y su relación con la posible afectación de las hormonas en el cuerpo. Sin embargo, los productos que contienen proteína de soya no han sido asociados con el desarrollo de cáncer o su crecimiento, como mucha gente lo asume.

Incluso, muchos estudios han encontrado que la soya previene el cáncer, como el de mama premenopáusico. La soya también es alta en proteínas, lo que significa que podría ayudar a prevenir el desgaste muscular y a mantener fuerte el paciente durante el tratamiento.

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