Síganos en Facebook .. Síganos en Twitter

Especial | 22 de Marzo de 2011

El Huila más que Sanjuanero, es una sorprendente ruta ecoturística
Por: Kissis Angie Valenzuela. - contacto@tusemanario.com

El departamento del Huila definitivamente es un lugar lleno de magia, de sorpresas naturales exóticas, de una cultura majestuosa por excelencia; pero a la vez un maravilloso departamento que le falta mucho por mostrar, cómo es la ruta ecoturística que ofrece, y que se sale de todo esquema, cosa que sorprende al turista que lo visita en cada uno de sus municipios.

 

El Huila no es sólo San Agustín ni el Desierto de La Tatacoa
El parque Arqueológico de San Agustín y el Desierto de La Tatacoa en el municipio de Villavieja, son dos de los lugares más bellos y de mayor relevancia del Huila a nivel departamental, nacional y hasta mundial. Sin embargo, no son los únicos parajes turísticos que se ofrece para aquellos que desean pasear, conocer y sentir miles de sensaciones, a lo largo de trayectos naturales únicos y que muestran la belleza escondida del Huila.

Hay muchos paisajes que valen la pena ser conocidos y reconocidos por su importancia, por su historia, y por la perfección de su paisaje, que sin duda, atrapa a todos los que van a olerlo, palparlo y logran maravillarse así, al punto de querer sentir ganas de volver y concebir la misma satisfacción de un paseo único.

Municipios como Tesalia y Paicol son algunos de los que ofrecen grandes paseos ecoturísticos a lugares de antaño, que muchos desconocen, pero que todos podrían darle el valor que se merece, empezando por los mismos huilenses que ignoran la divinidad que en el departamento hay.

Tenis, sudadera y gorra, los aliados del rafting, el senderismo y la espeleología
Un buen morral, unos buenos tenis, la infaltable gorra, el bloqueador solar y muchas ganas de hacer un paseo ecoturistico, son algunos de los elementos que se llevan a una expedición de extremo que recarga el alma y el cuerpo de alegría y emoción.

Al pensar en ecoturismo del Huila se sorprenderían y quedarían anonadados, como muchos que íbamos en una salida de campo, que gracias a la Fundación Hocol, y Aspehu (Asociación de Periodistas del Huila), tuvimos un grupo de periodistas, cuya finalidad, ayudar a mostrar la grandeza del Huila en esta nueva ruta de turismo, que se abre para los que les gusta el deporte extremo y los que se relajan de la vida en la ciudad con la naturaleza.

Tesalia, un valle escondido lleno de encantos
Luego de hacer la primera ruta de senderismo por el Malecón del río Magdalena, y posteriormente divisar en los compañeros que tomaron la decisión de hacer rafting, su travesía desde el puente de El Juncal, hasta el Puerto de Las Damas en Neiva, nos dispusimos a disfrutar de un viaje al fondo del ecoturismo de dos bellos y amables municipios. El primero, Tesalia, un municipio de Colombia localizado al occidente del departamento del Huila, de clima caluroso. Forma parte de una región dedicada a la ganadería, la explotación agrícola y recientemente del petróleo.

Sin embargo, no son las únicas actividades y atractivos turísticos que se pueden apreciar en el. Gracias al apoyo de Fundación Hocol, diseñaron un proyecto ecoturistico denominado “Hacienda Ganadera de Tesalia” con el cual se han habilitado las más bellas estancias coloniales, que ostentan reconocimientos como patrimonios Arquitectónicos del departamento y Haciendas que albergan turistas ávidos de comulgar con la naturaleza y de vibrar con las caudalosas aguas del río Páez.

Un paraíso oculto de Casonas
El Diamante, Mal Paso, Paisito, Potrero Grande, Casona Valle Escondido, entre otras, fueron algunas de las casonas que nos abrieron sus puertas amablemente y que nos adentraron en un pequeño mundo de naturaleza, belleza arquitectónica colonial, de las antiguas casas de nuestros antecesores que desconocíamos. Unas casonas por las que a bajo costo, pero con una calidad en su atención y en cada rincón se puede hospedar a cualquier turista en todas las épocas del año.

Miles de colores, la variedad de sus flores, aves de varias especies, muebles antiguos, la magia de sus paredes de construcción colonial, fotografías de los primeros dueños de cada una de ellas, música típica y los olores de la naturaleza y de un único ambiente familiar, son algunas de las sensaciones que percibimos al recorrer cada una y maravillarnos con algo nuevo, que sin duda, quedará en la memoria de todos y que sin pensarlo mucho, se volvería a visitar.

Un recorrido nocturno en la primera casona que visitamos y con la que apreciamos el esplendor de su construcción y la historia de este espacio, acompañados de las mejores imágenes del municipio en un video, y que concluimos con unos buenos ‘pinchos’ de carne de cerdo, de res, la peculiar y típica chanchulla y los infaltables chorizos asados, que menguaron el hambre de cada uno de los que estábamos allí.

Camping en Tesalia, una experiencia inolvidable
Hacer camping es de por sí una experiencia única, se disfruta una noche al aire libre, y Tesalia ofrece esa posibilidad en las afueras de alguna de sus cabañas, o en las zonas rurales que sirven para ello. Eso sí, es muy importante llevar unos buenos implementos, y estar preparado para un clima bastante fresco, pero nada que con un canelazo y a ritmo de buena música, como lo hicimos en esta salida de campo, no se pueda quitar.

Algunos de los compañeros periodistas hicieron el ejercicio de acampar como tal, otros más friolentos nos quedamos en una bella cabaña en unas confortables habitaciones que nos calentaron con una estructura de guadua, en una una noche que para muchos era la primera en Tesalia, luego de una música improvisada, de unos aguardientes, y de cuentos, chistes e historias, que nos divirtieron hasta el amanecer.

Una ruta hacia la espeleología en la Caja de Agua de Paicol
Al amanecer, tomando café, algunos aromática, y otros, jugo de naranja, cada uno se dispuso a arreglarse, a colocarse su mejor traje para hacer senderismo y espeleología, no sin antes divisar una bella mañana templada en Tesalia. Algo trasnochados, y con un poco de rezago por la bebida y la trasnochada, se recogieron las carpas, se alistó de nuevo el equipaje y rumbo a Paicol nos adentramos a conocer una nueva ruta ecoturística.

Un desayuno con Tamal en un bello lugar, chocolate y pan; así muy recargados, nos adentramos a hacer una nueva caminata, en este caso, por la iglesia del pueblo, sus calles empedradas bastante coloniales y típicas, casa de varios colores, y su gente amable, nos recibían haciéndonos antesala de lo que sería visitar una de las maravillas de la naturaleza, como la Caja de Agua de Paicol.

Un recorrido por trocha algo corto del pueblo, y luego más adentro en camioneta, llegamos a la entrada de uno de los lugares más bellos e inolvidables que hemos visto. Nos recibió una grande y majestuosa entrada de una de las cuevas más antiguas de la historia del Huila. Una pequeña cascada con agua fría, fue la principal tentación de los compañeros periodistas, que sin pensarlo, algunos con traje de baño y otros con lo que llevaban puesto, disfrutaron de este chorro que generaba felicidad, cosa que se notó por los gritos y las carcajadas de muchos que como niños estaban fascinados del lugar.

Mientras acababa de salir el último de ellos de ahí, otros íbamos escuchando atentos, algunos asustados, otros ansiosos y algunos preocupados, las instrucciones de un joven guía, quien con su intrépida personalidad aventurera y con bastante experiencia explicaba lo que significaba este lugar y como debía ser recorrida con responsabilidad y precaución.

Rumbo a las entrañas de la Madre Naturaleza
Al entrar a la boca de la Caja de Agua de Paicol, cogidos de la mano y con tan sólo la luz de escasas tres linternas, y de el flash de tres cámaras fotográficas, que intentaban hacer el mejor registro del lugar, pudimos escuchar el ruido del agua correr de esta maravillosa caverna, y sentir el miedo de la oscuridad plena del lugar.

A medida que avanzamos cuidadosamente, y muy despacio por la ruta, era indescriptible sentir tan única sensación de estar por un instante en las entrañas de la naturaleza, y de observar su grandeza y poderío.

Rocas de cientos de años, el agua que caía totalmente pura de las estalagmitas y estalactitas de la cueva, el barro, y la respiración al caminar, hacían parte del paisaje. Al pasar de los minutos íbamos escuchando la explicación del guía sobre la ruta, y por unos escasos dos minutos y una parte de esta cueva, se apagaron las pocas luces para reflexionar sobre el don de la vista, ya que sólo la oscuridad y total silencio acompañaron estos instantes de contacto con la naturaleza.

Con cada paso la ruta se hacía más difícil, el acceso a cada tramo como la cueva de los murciélagos dentro de la misma Caja de Agua, lograron asustar a algunos que agachaban sus cabezas con cada movimiento que hacía estos animales. Un rato después y cuando ya habíamos recorrido gran parte fuimos adentrándonos en la parte más estrecha, cada vez más caminábamos más encorvados, y parecíamos como la vieja historia del jorobado de Notre Dame, y casi que acostados y con el sudor empapando las camisetas y nuestros cuerpos, y cayendo por el rostro, íbamos saliendo uno a uno de la boca de esta lugar, sin dejar de maravillarnos.

Al salir de allí las respectivas fotos, y de nuevo rumbo a Paicol para disfrutar en la misma Casona, un suculento sancocho campesino, para luego terminar de recorrer el pueblo, y lugares como la quebrada La Chorrera, que nos acogió en sus aguas de horas de la tarde, como terapia relajante después de la larga caminata del día, y luego para prepararnos para volver a Neiva.

Finalizando un inimaginable paseo ecoturístico
Luego del baño, de comer achiras y quesillo en las afueras de Paicol, cada uno alistó su equipaje, divisó cada rincón del municipio, y subimos al bus escuchando música para devolvernos a la rutina de Neiva, de nuestro trabajo, pero sin dejar de sentir nostalgia por lo que todos dijimos, un buen paseo.

Antes de conocer Santa Marta, Cartagena, Barranquilla o Miami, conozca las maravillas del Huila
Esta bonita y gratificante experiencia no nos deja más que una moraleja y enseñanza, hay que conocer antes que cualquier cosa, de cualquier lugar, el Huila en su totalidad, hay que disfrutar de los parajes ocultos y mágicos del departamento, cada ruta, cada quebrada, disfrutar de su clima variado, de la exquisitez de sus productos, de la amabilidad de su gente, de la tranquilidad de su naturaleza, porque sólo así usted habrá conocido los placeres turísticos que la mano de Dios en la creación y el desarrollo de los lugares humildes han dejado para disfrutar.

El Huila no sólo son las orgullosas fiestas sanpedrinas, ni la increíble cultura agustiniana, ni la ferias típicas de Pitalito, ni el esplendoroso desierto de La Tatacoa, es más, es el mejor destino turístico que cualquiera podría visitar a muy buen precio, es una región rica en paisajes y sólo visitando sus lugares más escondidos, uno pude haber dicho que si se puede ser feliz, así que péguese la rodadita al Huila y disfrute de un paseo sorprendente.

Galería Fotográfica de la jornada

 


 

 
 
 
 

E-Mail: contacto@tusemanario.com
www.tusemanario.com Un Periodismo Joven ® Todos los derechos reservados
COPYRIGHT © 2010 CEET Prohibida su reproducción total o parcial,
así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.
www.tusemanario.com
2011
®