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Huila | 14 de Agosto de 2011
Comunidad de Domingo Arias fue reubicada
Emgesa culminó el proceso con los residentes de este sector poblacional. Luego de un trabajo concertado, algunos optaron por el reasentamiento individual, otros por compensación en dinero por la compra de sus predios, por ser mayores a 5 hectáreas, como medida de indemnización por estar dentro de un área de influencia directa del proyecto de El Quimbo.
Quienes se acogieron al reasentamiento individual, en este caso 6 familias propietarias de un predio menor a 5 hectáreas, recibieron por parte de la compañía un predio de 5 hectáreas y una vivienda, adicionalmente 3 familias propietarias de predios mayores a 5 hectáreas, fueron compensados económicamente.
Cada uno de los reasentados durante el proceso de concertación tuvo en sus manos la oportunidad de escoger su nueva vivienda que hoy disfrutan, y no es para menos sus condiciones de vida mejoraron y hoy son dueños de predios más grandes en zonas productivas.
“Fui el primero de la comunidad de Domingo Arias en tomar la decisión de reasentarme, una de las situaciones que me impulsó fue el hecho de ser damnificado por la avalancha del Paéz, ya que vivía en incertidumbre por tratarse de una zona considerada de alto riesgo; la empresa me entregó un predio de 5 hectáreas, antes sólo tenía una hectárea donde cultivaba cacao, pero consecuencia de la avalancha ya no tenía cultivo. En estos momentos mi vivienda se encuentra en proceso de construcción y esta nueva tierra la dispondré para cultivar cacao, estoy satisfecho porque Emgesa me ha cumplido y jamás me sentí presionado para tomar ninguna decisión”, sostuvo Luis Fernando Sánchez Hernández.
Entre tanto los hermanos Garcés Garcés, fueron los últimos pobladores de esta localidad ubicada sobre la margen izquierda del río Magdalena, quienes ultimaron una compensación económica con la empresa, los propietarios del predio por sucesión, Gabriel, Georgina, Sofía, e Isabel, eran dueñas de estas tierras mayor a 5 hectáreas, su situación de no residentes las motivó a realizar la venta. Las hermanas Garcés comentaron “fueron dos años de negociaciones y nos vamos felices cada una de nosotras tenemos planes de comprar vivienda o iniciar un negocio en las ciudades donde residimos actualmente. Aunque es difícil la partida ya que jamás pensamos venderla por tratarse del fruto del trabajo de mis padres, finalmente aceptamos y asimilamos la llegada del Quimbo como una oportunidad que nos entrega la vida para comprar las viviendas propias que tanto hemos soñado”.
Este proceso de reasentamiento fue concertado con los habitantes de Domingo Arias, quienes eligieron el tipo de reasentamiento al que preferían acogerse y buscaron alternativas con sus expectativas futuras de vida.