El Dengue nos está matando

El Dengue nos está matando

Cuando uno conversa con un profesional versado en la materia como el pediatra William Esteban Fajardo y éste expresa con alarma la gravedad de la proliferación del dengue por todo el municipio de Neiva y el riesgo tan inmenso en que se constituye este peligroso virus para los habitantes de esta localidad, comienza uno a reflexionar acerca de las pocas acciones que, para enfrentar este inminente problema de salud pública, se están desarrollando por parte de la cartera responsable y especializada en esta materia, me refiero a la Secretaría de Salud Municipal.

No conozco al señor secretario de salud y aclaro, esta columna no es atacando al señor alcalde y mucho menos al funcionario de la dependencia en mención, es simplemente que, así como me preocupa la poca atención que se le ha dado al tema medioambiental en esta municipalidad, también me intranquiliza enormemente la pasividad con que se ha abordado este delicadísimo asunto.

El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti. Cuando el mosquito se alimenta con sangre de una persona enferma de dengue y luego pica a otras personas les transmite esta enfermedad.

Según la Organización Mundial de la Salud “OMS”, el dengue es una infección vírica transmitida por la picadura de las hembras infectadas de mosquitos del género Aedes. Hay cuatro serotipos de virus del dengue (DEN 1, DEN 2, DEN 3 y DEN 4). Los síntomas aparecen de 3 a 14 días (promedio de 4 a 7 días) después de la picadura infectiva.

No hay ningún tratamiento específico contra el dengue. El dengue grave es una complicación potencialmente mortal, pero su diagnóstico clínico a tiempo y una atención clínica cuidadosa por personal médico y de enfermería experimentado puede salvar la vida de los pacientes.

Según la doctora Cristina Freuler, del Servicio de Infectología, Inmunología y Epidemología, del Deutsches Hospital de Alemania, los síntomas de la enfermedad son: la primera etapa de la enfermedad se caracteriza por la presencia de fiebre con dos o más de los siguientes síntomas, cefalea intensa retroocular (detrás de los ojos), escalofríos, dolores musculares y en articulaciones, erupciones cutáneas, derrames en la piel u otras manifestaciones hemorrágicas.

Luego del cuarto y quinto día hay una mejoría de la fiebre y los síntomas, y en la mayoría de los casos, la enfermedad finaliza aquí. Sin embargo, la reaparición de fiebre, luego de una mejoría de 12 a 24 horas debe alertar sobre la posibilidad de estar avanzando hacia la etapa crítica, que, de no ser atendida por personas especializado, puede causar la muerte.

Aunque se es consciente del riesgo inminente de contagio, sin importar la clase social, ni el nivel socio económico, las acciones que se han desplegado son demasiado tímidas y muy poco contundentes, pues se requiere mucho más que una fumigación masiva, ya que las larvas de los zancudos que están en proceso de formación en los estanques de agua, no mueren con el veneno que se esparce por toda la ciudad, además éste químico tampoco ingresa totalmente a las viviendas, así que el mosquito que se encuentra en el interior de las casas no es alcanzado por la aspersión efectuada.

Se deben desarrollar campañas mucho más agresivas para detener el avance de esta enfermedad viral o de lo contrario morirán muchas más personas, de las que ya se han registrado solamente en la ciudad de Neiva.

Por: Hugo Fernando Cabrera – hfco72@gmail.com
Twitter: @Hufercao04

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