El flagelo del hambre

El flagelo del hambre

La página web del programa mundial de alimentos, ofrece información detallada y actualizada del flagelo del hambre que agobia a la humanidad. Textualmente nos recuerda que “Alrededor de 795​ millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa.

Eso es casi uno de cada nueve personas en la tierra.”, precisan que “La gran mayoría de personas que padecen hambre en el mundo viven en países en desarrollo, donde el 12.9% de la población presenta desnutrición.”, grupo en el que se encuentra Colombia. A pesar de registrar al continente asiático como el continente con la mayor cantidad de personas del mundo que padecen hambre – dos tercios del total, y señalar que África subsahariana es la región con mayor prevalencia (porcentaje de la población) con penuria, una persona de cada cuatro presenta desnutrición; la América Latina muestra un cuadro igualmente grave.

Alerta sobre la nutrición deficiente como la causa de casi la mitad (45%) de las muertes en niños menores de cinco años. Además, recuerda la incidencia en el peso inferior al normal que presenta uno de cada seis niños – aproximadamente 100 millones – en los países en desarrollo y retraso en el crecimiento que padece uno de cada cuatro de los niños en el mundo.

En busca de soluciones, plantean la enorme contribución que las mujeres agricultoras con acceso a recursos podrían aportar en la producción de alimentos, arriesgando una cifra de 150 millones de personas menos sin hambre.

Como si conocieran de la corrupción en los programas de alimentación escolar advierten que 66 millones de niños en edad escolar primaria asisten a clases con hambre en los países en desarrollo.”

Estiman que ofrecer a estos niños una alimentación balanceada en sus aulas, costaría alrededor de US$3,2 mil millones por año, presupuesto muy inferior al de defensa de los estados unidos para el 2019 de 716,000 mil millones de dólares.

Hace unos diez mil millones de años, nuestros antepasados plantaron las primeras semillas, dando origen a la agricultura como un método de intervenir la naturaleza para asegurar alimento a las comunidades, para liberarse de las cadenas del ambiente que los rodeaba y en ocasiones proveía con abundancia y en otras con escasez.

Hoy día la actividad depende de los mercados, pero principalmente del compromiso de los gobiernos de apoyar o no a los productores con políticas y recursos; si el nuestro no modifica su desdén por el agro, las estadísticas nos ubicaran pronto entre los primeros lugares de la macabra tabla de esta ONG.

Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com

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