El gran regalo de Navidad

El gran regalo de Navidad

El Presidente Duque con su equipo de gobierno y el congreso, antes que gravar con más impuestos a la clase media y baja para tapar el hueco fiscal, deberían ponerse de acuerdo en la aprobación de un solo artículo anticorrupción que imponga penas ejemplares que vayan desde privación de la libertad en cárceles comunes, penas que superen los 10 años sin rebajas y sin concesiones a implicados en el robo de recursos públicos, más confiscación de sus bienes incluyendo familiares allegados, que se presten como testaferros.

Con esta nueva ley y perseguir la evasión el estado colombiano recuperaría más de 50 billones año que servirían no solamente para tapar el tan sonado hueco fiscal sino para hacer grandes inversiones en: educación, salud, desarrollo rural para la paz e infraestructura vial terciaria, secundaria y primaria.

Es que en un país como el nuestro con instituciones permeadas de pies a cabeza por la corrupción, cualquier peso que se pretenda sacar del bolsillo de los contribuyentes genera una serie de suspicacias, que hasta el más humilde de los colombianos(as) lo primero que piensa es que sus impuestos no serán revertidos en obras de bienestar social, sino que estos dineros caerán directamente al bolsillo de los carteles de la corrupción que se mueven como hormigas por todas partes.

En Colombia robarse una libra de arroz en un almacén de cadena de una multinacional, este delito puede ser castigado hasta con 4 años de cárcel, más el escarnio público. Robarse 80 mil millones del erario público, como en el caso del gobernador de Córdoba, basta con devolver 4 mil millones, salir en los medios de  comunicación y pedir perdón, recibir una condena de 5 años que paga con 3 en cárcel 5 estrellas, y luego salir a darse la gran vida como si nada hubiese pasado.

Casos como el narrado anteriormente, son plato de cada día en Colombia. Es razón de peso para que la gente no crea en sus instituciones, y no quiera pagar más impuestos.

El campesino de este país, que es el motor de la empresa agrícola y pecuaria, y los sectores medios y populares del sector urbano, deberán hacer una profunda reflexión, cuando de elegir a sus senadores y representantes se trata; no sea que su voto, este sirviendo para reelegir o elegir a sus propios verdugos.

No solamente son responsables de la tiranía los que la ejercen, son también los que eligen.

Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com
Twitter: @miguel_rh12

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