La Letra Muerta

La Letra Muerta

Sobre letras muertas, hoy la sociedad hace sus ajusticiamientos. Señalan con el dedo sucio al otro y juzgan con una vara que se quedaría corta ante el larguero de sus propias malas acciones señaladas por su ojo en el ojo del prójimo.

Vemos a líderes señalando a otros de lo que ellos mismos hacen. Y sobre todo,  ante la mirada de muchos porque no es precisamente la falta de pruebas lo que escasea, sino la voluntad de la gente de reconocer lo correcto de lo incorrecto. La verdad de la mentira.

Sobre letra muerta de lealtad y lucha por el pueblo, se debaten las acciones del terrorismo de izquierda y del terrorismo de derecha en el mundo. Ambos hacen correr sangre en las calles y campos, y maquinados por ideologías que mueven masas, multiplican sus ansias de poder disfrazadas de esperanza.

Sobre la letra muerta de la justicia, vemos día a día a los hombres corruptos salir impunes o con penas irrisorias que solo dan el mensaje de que sí es negocio ser asaltante de recursos públicos y recursos privados por igual.

Si bien los medios de comunicación hacen sus informes, se convierten en letra muerta ante la letra muerta de la presunción de inocencia. Todo queda en una duda razonable para muchos y en una realidad que cínicamente ya casi todos aceptan: el bandido es buena gente, inteligente y quizá un modelo a seguir porque no es pendejo.

Todos juran lealtad, tanto los militares como los dirigentes políticos, sobre la Constitución y la Ley. Luego vemos el desfile de sus malas acciones, investigaciones, detenciones y escándalos mediáticos, confirmando la letra muerta ante la que juraron soberanamente.

Letra muerta incluso en la Fe, que es donde más se peca y se empata. Ir a la iglesia y luego al salir cometer sus primeras inconsistencias, errores o fallas, como hablar mal del compañero, rumorear, sembrar cizaña, dañar la honra, con esa misma lengua que minutos antes le rezaba a un Dios.

Todos saben lo que no se debe hacer en la sociedad tanto en las leyes humanas como en las que muchos llaman de boca para afuera, las leyes divinas, y sienten esa sensación incómoda de la conciencia ante los propios actos deleznables.

Letra muerta la de las promesas de hoy en los escenarios electorales, incluso del voto programático, porque ante programas de Gobierno y Planes de Desarrollo, los malos gobernantes «cumplen» atropellando la realidad, adornando números para darle cumplimiento a esa misma letra muerta.

Es necesario revivir la letra muerta. La sociedad debe hoy en día si quiere un cambio, darle valor a tantas letras asesinadas con las malas acciones, que contradicen entre lo que dicen y hacen los hombres, y obligan a la sociedad a vivir incoherentemente.

Que lo que hablemos, pensemos y hagamos, sea lo mismo. Ponernos de acuerdo en cuáles deben ser las letras de la vida, que permitan menos argumentos para justificar lo injustificable y más cumplimiento de lo que escrito está.

Por: John Hammer León Cuéllar  – johnleonc@outlook.com

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