La producción nacional de leche acorralada

En el universo de los mamíferos la ingesta de leche es vital, en especial en los momentos tempranos de la vida, con el tiempo, en los años mayores si puede llegar a convertirse en promotor de alteraciones nocivas para la salud, así lo documenta la realidad, a pesar de algunos veganos extremos que pretenden la supresión de todo alimento que provenga de una fuente animal.

El crecimiento de los bebés en condiciones normales y luego su desarrollo en la infancia hasta la adolescencia, en materia alimentaria, tiene que ver en buena parte con el consumo de proteínas, las cuales están presentes en la leche.

Colombia es un país que podría perfectamente proveer las cantidades y calidades que requiere su población, es preciso señalar que el consumo no tiene los niveles que muestran las naciones desarrolladas, lo que representa un inconveniente para la producción interna porque, pareciera mucho mayor de la que se necesita cuando la verdad es que, por nuestros bajos ingresos, supera la que pueden comprar los consumidores.

A pesar de su importancia en la seguridad alimentaria, el gobierno no tiene políticas de apoyo al sector y por el contrario con la suscripción de los TLC con Estados Unidos y la Unión Europea, asegura las importaciones  que ya comienzan a inundar el mercado con leche en polvo, quesos y lacto sueros.

Si adicionalmente firma el acuerdo del Pacífico, terminaremos consumiendo los lácteos de la potencia mundial en el ramo: Nueva Zelanda; así se socaba la producción nacional porque al presentarse sobre oferta los precios se deprimen y no cubren siquiera los costos de nuestros productores o lo que es aún peor, como ocurre por estos días, la industria procesadora se niega a comprar la totalidad de la leche producida y paga por debajo del precio de referencia del Ministerio de Agricultura, la que acopia, alegando la disponibilidad de grandes cantidades que no puede colocar en el mercado interno.

En un contubernio con el gobierno, tienen el cinismo de presentar a los agobiados productores como fórmula de solución, que vendan la leche barata dizque para exportarla, es decir, que subsidien a las multinacionales que ya controlan un alto porcentaje del mercado interno y estas decidan la suerte de nuestros ganaderos.

Resulta un crimen en medio de los índices de desnutrición y los múltiples casos de niños fallecidos por física hambre, que los productores hayan que tenido que botar miles de litros a la basura, es otra consecuencia de las políticas de quienes nos gobiernan.

¿Cuándo nos atreveremos a derrotarlos?

Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com

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