La Revolución de la Conciencia: ‘Cambiemos esta vaina’ – IV Parte

La Revolución de la Conciencia: ‘Cambiemos esta vaina’ – IV Parte

Esta semana más exactamente el 15 de mayo se celebró el día del profesor o el día del maestro en Colombia, fecha escogida para tal celebración debido a que el 15 de mayo del año 1950 fue proclamado San Juan Bautista de La Salle como patrono de los educadores por parte del Papa Pío XII, por lo que ese mismo año, la Presidencia de la República declaró a esta fecha como el “Día del Maestro en Colombia”.

Soy educador desde hace ya trece años, gracias a una oportunidad que me diera en ese entonces un gran docente, un gran orientador y una gran persona, que creyó en mí y tal vez identificó esos deseos inmensos que tenía yo no solamente de enseñar sino también de aprender, porque el buen docente no es solamente el que enseña sino también el que día a día se forma para crecer en su labor de enseñar y absorbe de las vivencias de cada ser humano alumno, colega, coordinador o particular, todo ese cúmulo de conocimientos y experiencias que la vida lleva consigo.

La responsabilidad de la labor docente es una de las más importantes y sagradas, porque es en la escuela, el colegio y la universidad, en donde los seres humanos forjan mucho de su pensamiento, de su actuar, de su carácter y de su filosofía de vida.

Yo tuve grandes maestros durante toda mi formación académica, empezando por mi padre y mi madre, unos seres maravillosos que se entregaban día a día por ser mejores profesores, con un cariño infinitamente grande por su profesión, por sus instituciones, sus colegas y sus alumnos; un compromiso de admirar que todo educador debiera emular.

En primaria pasé por la Escuela Anexa a la Normal de Gigante en donde recibí clases de una gran mujer, Rosana Cortés, una dama íntegra, gran pedagoga, a quien recuerdo con inmenso aprecio y agradecimiento. La secundaria la cursé en el Colegio Nacional Ismael Perdomo con profesores valiosos como Baltazara de Mosquera, Beatriz Castro, Roberto Ampudia, Carlos Caicedo (Q.E.P.D), Rodolfo Agudelo, Zafiro Agudelo, Fabio Raúl Cárdenas, Orlando Mosquera, José de Jesús Perdomo, entre otros; a los que he llevado por siempre en mi mente y corazón; de ellos aprendí no solamente a sumar y a restar, o, a leer y a escribir, de ellos aprendí a ser persona.

En la universidad me encontré con otros doctos en la docencia como Rafael Armando Méndez, Luis Carlos Lugo Pinto, Alfonso Manrique, Myriam Lozano, Luis Alfonso Albarracín, Carlos Amézquita, Germán Castañeda, Julio Roberto Cano y tantos otros, con los que pasé años maravillosos de mi vida, no solamente aprendiendo teoría, sino construyendo algo de mi vida muy importante. No menciono a mis profesores de especialización y maestría, pero si quiero nombrar a algunos de mis colegas docentes, personas de una capacidad de compromiso inmensa como Alfredo Ramos Polanía, Julio César Andrade, Germán Darío Hémbuz, Carlos Salamanca Falla, Luis Alberto Torrente, Óscar Jaramillo, John Jairo Cárdenas, Camilo Gómez, Juan Pablo, Alid Dayana Albadán, Marcela González, Carlos Ferro y Diomedes Salamanca, entre otros más; quienes asumieron una responsabilidad admirable con su labor docente a otro nivel.

Las personas que he mencionado son seres humanos común y corriente, con cualidades y defectos, pero con algo que todos debiéramos imitar y es ese deseo por transformar vidas de manera positiva. Cada uno de ellos ha entregado su existencia a la labor de enseñar, de educar y de formar, tres palabras que a simple vista significan lo mismo, pero que en la práctica tienen una connotación distinta.

A todos los maestros les deseo un feliz día y les invito a que asuman el encargo de hacer parte de la gran “Revolución de la Conciencia” para que ayuden a erigir personas honestas, comprometidas y éticamente recias y de esta manera entre todos CAMBIEMOS ESTA VAINA.

Adenda:

Celebro con alborozo el nombramiento del directivo docente José Luís Castellanos como Secretario de Educación Departamental, pienso que es de los grandes aciertos del señor gobernador Carlos Julio González Villa. Felicitaciones a él y a su familia por este gran logro profesional.

Por: Hugo Fernando Cabrera – hfco72@gmail.com
Twitter: @Hufercao04

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