La transición a la paz

Estamos divididos y en proceso de transición, ello implica varias situaciones que debemos orientar pues gran parte de las experiencias internacionales de posconflicto muestran, que en algunos casos, si no se toman las medidas suficientes para hacer frente a los desafíos de la transición, es muy probable que la escalada del conflicto se intensifique y mute incluso a situaciones peores a las existentes en el conflicto terminado, tal como ocurrió en el Salvador con las Mara Salvatrucha o en Sudafrica luego del proceso de paz en donde se intensifico la violencia.

El odio y el miedo, han permitido que en tiempo presente se justifique el todo vale en Colombia para conseguir apuestas políticas y sociales, no es gratuito entonces que se amenace constantemente por las reivindicaciones  de derechos, con el paro,  el bloqueo o la utilización de la violencia, pero que igualmente estas manifestaciones sea reprimidas con la eliminación de los adversarios, ya son miles los líderes sociales amenazados o asesinados.

Un proceso de transición hacia una democracia estable y duradera exige ciertas condiciones que en definitiva no se han dado en nuestro país, los victimarios (paramilitares y guerrilleros) no han dicho la verdad de lo sucedido, no han reparado a las víctimas, no han informado del paradero de muchos desaparecidos, he incluso han mentido ante la opinión pública sobre sus bienes haciendo creer que son pobres, basta con analizar muchos de sus discursos en donde se encuentran frases de vencedores en la batalla y por ello el clima no es favorable para la reconciliación, la cual pasa por el verdadero arrepentimiento condición indispensable para disponerse al perdón de sus víctimas.

La barbarie ocurrida en nuestro país ha superado los límites de lo imaginable y por ello hay quienes aprovecha tal situación para remembrar hechos lamentable que re victimizar a las victimas quienes en algunos casos quisieran dejar en el olvido los lamentables sucesos o que simplemente quisieran escuchar de su victimario la verdad de lo ocurrido, en fin es a ellas a quienes corresponde como quisieran que los victimarios atendieran sus demandas y es en ellas en que se espera nazca el perdón luego de una conducta de consideración y respecto que le negaron en su momento a sus familiares y que hoy esperan de sus victimarios para participar en un proceso real de reconciliación.

Otro de los elementos de la transición tienen que ver con la modificación de las estructura sociales de exclusión que generaron el conflicto, cosa que por supuesto no ha ocurrido y contrario a ello, seguimos con grupos políticos que utilizando el discursos en donde se aprovechan de la baja lectura crítica del común y se vende como adalid de la moral y la verdad, lanzando y arremetiendo contra uno de los actores y siendo unas mansas ovejas contra quienes en parte contribuyeron a esta barbarie.

De esta forma y hasta tanto estas estructuras no se desmonten, es difícil creer que en Colombia estemos preparados para la paz.

La paz es posible si víctimas, victimarios y sociedad en su conjunto llegan a un acuerdo en el que en efecto afloren reales acciones de arrepentimiento, en donde se reproduzca la verdad de todo lo ocurrido y que se reparen a las víctimas, siempre poniendo de presente que una paz estable y duradera es posible cuando se desenmascaran los aparatos reales del poder que desafortunadamente están hoy todavía haciendo campaña, enarbolando las banderas de la verdad y la sensatez cuando nada de ello hace parte de su quehacer y por el contrario les conviene que se siga promoviendo la cultura del odio, que ha permitido consolidar y justificar la prolongación de gobiernos que juran acabar con el otro y los males sociales, pero que paulatinamente acaban con un país entero producto de la corrupción y de sus negociados.

Por: Alfredo Vargas Ortíz – alfredo.vargas@alcaldianeiva.gov.co
Twitter: @Alfredovargaso – Secretario de Educación

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