Los fanáticos irresponsables

Los fanáticos irresponsables

El fanatismo de cualquier índole: deportivo, religioso o político siempre ha resultado nocivo para la humanidad. Hay imágenes frescas que corroboran las funestas consecuencias de un comportamiento intolerante por parte de las barras bravas.

La conducta agresiva, criminal de los hooligans, hinchas de equipos de fútbol que agreden sin compasión a los partidarios de equipos tradicionalmente rivales; los fervientes seguidores de posiciones religiosas de diferentes credos que no toleran creencias distintas a las suyas, las califican de idolatras y proceden con violencia en un intento por suprimir de la faz de la tierra a fieles de otras congregaciones ; y los militantes sectarios de líderes políticos a quienes atribuyen infalibilidad, como sucede en nuestro país alrededor de las figuras de Uribe y Petro.

Los uribistas extremos justifican los nexos con el paramilitarismo que rodean a la figura de su jefe político, argumentando la necesidad de su uso para liquidar a sus antagónicos ideológicos, a quienes atribuyen el origen de la violencia y los males del país; por otra parte, los petristas reducen las causas de los desastres nacionales a la existencia de Uribe y convenientemente para ellos, los unos y los otros pretenden convencer a la ciudadanía que la nación únicamente tiene esas dos alternativas.

Durante ocho largos años, el país estuvo gobernado por Santos, en ellos aplico las mismas recetas empleadas por su predecesor y mentor; excepto en el manejo de la violencia guerrillera, con el auspicio del gobierno norteamericano negocio con las Farc un acuerdo de paz. Mientras tanto, continuaba entregando concesiones a las mineras y compañías petroleras extranjeras, gravando con nuevos impuestos a la clase media, esquilmando las regalías a las regiones, negando los reclamos de los agricultores, intentando aplicar normas de mayor privatización de la educación y fortaleciendo el crédito para los estudiantes como un nuevo negocio del sector financiero, aprovechando el régimen de salud para armar pingues negocios interviniendo EPS para entregarlas a nuevos inversionistas a los que se les transfirieron enormes cantidades de recursos del fisco, aprovecho el atraso secular en el sistema vial nacional para concretar la corrupción en las 4G; sobre todo esto el uribismo solo vocifero contra los acuerdos de Paz, mientras el petrismo mantuvo un silencio cómplice.

Estamos en la recta de las elecciones regionales que definirá el partidor de la próxima elección presidencial, ya se conocen las candidaturas del establecimiento para la Alcaldía de Bogotá, si se mantiene en sus manos como consecuencia de la postura irresponsable del petrismo, se abra dado un golpe artero a la esperanza de los colombianos de tener una opción diferente.

Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com

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