Opinión

Agua pasó por aquí

Enero 29 de 2012
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Por: Libardo Gómez Sánchez - E-Mail: libardogomez@gmail.com

Son innumerables los textos  en prosa y verso dedicados a recrear la importancia del agua, no recuerdo si leí en alguna parte o escuche esta frase; “El hombre es el pueblo, el agua es la vida”.

Quienes asistimos al encuentro Surcolombiano de Acueductos Urbanos y Rurales comunitarios podemos dar fe de la veracidad de esa expresión, los más de cien delegados de 15 municipios del Huila, de Ibagué y Florencia, entre quienes se contaba con las vocales de control de las Empresas Públicas de Neiva, el representante de acueductos urbanos comunitarios del municipio de Ibagué, usuarios del privatizado acueducto de Florencia y miembros de las juntas de acueductos rurales de diferentes municipios del Huila, todos el alma de las conducciones de agua a sus respectivas comunidades.

Al unísono acudieron a la convocatoria, preocupados por el estado actual de sus acueductos los que construyeron a puro pulso, con el trabajo de la comunidad, muchos incluso con crédito y alguna contribución del Estado, y ahora luego del uso y el abuso la mayoría se encuentran sin procesos de tratamiento de agua, con fuentes afectadas por la depredación en sus cabeceras, bocatomas y desarenadores en franco proceso de deterioro, conducción averiada con innumerables fugas, distribución domiciliaria sin contadores, carencias administrativas, pleitos y otras dificultades derivadas del acoso de las autoridades sanitarias y ambientales, la presencia de concesiones mineras o concesiones para la construcción de represas.

El agua no solo es vida, es poder, no existen concentraciones urbanas con más de una red de acueductos, es un monopolio natural que aprovechan los politiqueros para saquear el erario y poner y quitar concejales y alcaldes.

La política de privatización del recurso hídrico que inició con la Ley 142, que empleó como mecanismo de agrupamiento del negocio a los fallidos Planes Departamentales de Agua, lo que le entrega a los privados es la gestión del acueducto para que esquilmen  a los usuarios, pues las redes las construyen quienes urbanizan con los recursos de los aspirantes a vivienda, los operadores particulares de las empresas de acueducto no hacen esa inversión. Este es uno de los temores de las Juntas de Acueductos Veredales que hicieron la infraestructura y ahora otros vendrán a cobrarles. Tienen fundadas razones para alimentar sus temores, en el proceso de legalización,  la superintendencia de servicios públicos continuamente les devuelve los papeles y les envía requerimientos, puede ser la antesala de su premeditada intervención.

De no organizarse y denunciar rápidamente las fuentes que alimentan sus acueductos puede terminar ocurriéndoles a los usuarios de los acueductos rurles lo que reza el  aforismo popular: “agua pasó por aquí… cate que no la vi”.

Coletilla: Minambiente haciendo gala del más despreciable cinismo y atendiendo las orientaciones del gobierno de Santos, nuevamente le falló a las comunidades afectadas por el Quimbo y las exploraciones en el páramo de Miraflores y no asistió a las Mesas de concertación que había acordado con ASOQUIMBO y las organizaciones que promovieron el paro del mes de Enero, mantiene este gobierno la rodilla genuflexa para las multinacionales y el abandono para las comunidades.

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