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Drummond, sus fechorías y otros pillos

Enero 28 de 2013

Por: Alejandro Arias - [email protected]

Drummond, sus fechorías y otros pillosCuando los samarios conocimos el contenido del oficio 2400-2-158326 fechado 19 de enero de 2012 suscrito por John William Marmol Moncayo, Director de Licencias Permisos y Trámites Ambientales del Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial no supimos si reír, llorar o madrear a dicho funcionario.

El oficio antes mencionado fue la respuesta a una queja, reiterada por más de 10 años, en la que un grupo de ciudadanos ponían en conocimiento de dicha entidad los procesos de contaminación que se evidenciaban en las playas adyacentes a los puertos de Drummond y Prodeco.

En su respuesta precisó John William que el transporte de carbón por tren era una maravilla y que como las empresas tienen en operación “loops férreos” no había de qué preocuparnos; que el cargue de barcazas no solo tenía establecida la humectación del carbón sino que entre otras medidas las empresas tenían limitado el cargue de este mineral a unas alturas máximas que ni el viento lo movía por lo que tampoco había evidencia de emisión de partículas en el medio ambiente que afectara los ecosistemas terrestres ni marinos; sostuvo además que cuando en lontananza creíamos ver polvillo de carbón en realidad se trataba de las emisiones de los exostos de los barcos y que en relación a los desechos y los vertimientos por parte de las empresas de carbón a las zonas aledañas de los puertos y a los cuerpos de agua ello era absolutamente falso de suerte que las fotos que se suministraron realmente no probaban que ellas correspondieran a las empresas carboneras de Santa Marta y Ciénaga. (Ver OFICIO DLPTA 2400-2-158326 19ENE2011)

En conclusión John William dijo que el Ministerio de Ambiente “dispone en sus archivos de los registros, estudios y monitoreos de calidad de aire y de agua, de fondos marino y granulometría de playa que soportan las anteriores afirmaciones, de manera que no tiene hasta el momento argumentos de tipo técnico, jurídico o ambiental que indique que los puertos carboneros de Santa Marta y Ciénaga generen algún tipo de impacto o afectación no identificado o no previsto y gestionado en el Plan de Manejo Ambiental establecido a cada empresa”. Es decir, quienes denunciaron y hemos denunciado somos viles mentirosos.

Pero de un solo golpe todo cambió y la verdad salió a flote; gracias al juicioso empeño de la Contralora General de la República, Sandra Morelli, y su equipo investigador. A quienes a propósito con gusto aportamos todo el material de que disponíamos. Así consta en el capítulo I del Informe Técnico Especial “Degradación Ecosistemas y Medio Ambiente Bahía de Santa Marta y Zonas de Influencia” de diciembre de 2012. (Ver CAPÍTULO I INFORME ESPECIAL)

Por ejemplo encontró la CGR que el transporte del carbón no era tan seguro y verificó “que la banda transportadora en Puerto Prodeco y P.Vale se encuentra descubierta en su mayoría, estado por el cual se hace propicia la pérdida de material particulado (MP) (. . .) Eventos que aumentan en forma directa las concentraciones de Micro Partículas en las áreas cercanas a los puertos disminuyendo así la calidad del aire”. (Ver Fotos 1 y 2

Pudo igualmente observar la Contraloría, en lo que atañe al cargue de barcazas, “que durante estos procedimientos se observan perdidas de material sobre las barcazas que caen directamente al mar, dicho material es depositado en el fondo marino o en las playas debido a las derivas, otro de los impactos es el hundimiento de las barcazas” por lo que precisó en dicho informe que “la perdida de carbón durante el cargue de barcaza a buque genera impactos negativos significativos sobre la columna de agua y los fondos marinos afectando directamente la fauna y flora presente y las dinámicas eco sistémicas”. (Ver Fotos 3, 4 y 5

En cuanto a la calidad del aire los funcionarios de la CGR documentaron perlas como que “durante la visita se encontraron anomalías con relación a la ubicación de las estaciones de monitoreo de calidad de aire ya que en Puerto Drummond se encontró que la estación se encuentra inmersa en una matriz de bosque y cultivos de mango. Adicional a esto se evidenció la falta de autonomía en el uso de los monitores o estaciones, ya que tanto la estación propia del puerto y la estación de la red de monitoreo de la corporación se encuentran ubicadas en el mismo punto y operarios de los puertos tiene acceso a los equipos permitiendo una manipulación de ellos”.

Ha sido tal la incuria en la vigilancia de estas estaciones de monitoreo de la calidad del aire que la CGR estableció que los datos proporcionados por la actual red de monitoreo no reflejan la realidad de la calidad del aire y denotan una mala cuantificación de la contaminación por efecto de la actividad de los puertos carboníferos “generando así un falso reporte en los informes ICA presentado por los mismos”.

Y ni qué hablar de la falacia sobre los procesos de cambio para el cargue directo de carbón. Resulta que de acuerdo a las investigaciones realizadas fue imposible para la CGR establecer cuáles fueron los conceptos técnicos que fueron tenidos en cuenta para la exigencia del cambio en los puertos a cargue directo. El Ministerio de Medio Ambiente se lavó las manos, el Ministerio de Minas y Energías expresó que dicho concepto se genero en el Ministerio de Transporte. Y del Ministerio de Transporte no se conoce respuesta alguna.

Resulta que no solo no se supo qué dependencia del estado dio tal concepto técnico sino que tampoco se ha podido establecer qué estudios técnicos relacionados sirvieron como línea base para la adopción de tal decisión y que en su momento demostraran las afectaciones al medio ambiente y a las comunidades locales y por ende justificaran la expedición de dicha orden.

Tal preocupación por supuesto no es gratuita, pues se tienen serios elementos de juicio que permiten concluir que el cargue directo técnicamente puede resultar más perjudicial en términos eco sistémicos por los daños que se causan al lecho marino con los dragados. Tanto así que se cree que la decisión de cambio a cargue directo en los puertos carboníferos fue tomada más como una oportunidad de ampliar la capacidad de exportación de carbón, que como una estrategia de responsabilidad ambiental.

Y pensar que John William nos echó el carretazo que el Ministerio de Ambiente “ha venido efectuando de manera regular e ininterrumpida visitas de seguimiento ambiental (semestralmente) a la operación en campo tanto a las operaciones terrestres como marinas de los puertos” carboneros de Santa Marta y Ciénaga.

Lo cierto es que por cuenta de cómplices como John William en el Ministerio del Ambiente es que pillos como Drummond y otros han acabado impunemente con nosotros y lo nuestro en Santa Marta y Ciénaga.

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