Sexo sin Reserva

La inolvidable primera vez

Agosto 30 de 2011
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Por: Priapo & Coraila - contacto@tusemanario.com

La primera vez para cualquier cosa que hagamos en la vida tiene su método científico. Es sin duda alguna un momento que nadie olvida, que se recuerda, que se guarda celosamente en la memoria como por ejemplo: manejar una cicla, ir el primer día de escuela, el primer beso, el primer novio y por supuesto la primera ves en la intimidad.

La sexualidad siempre ha sido un tabú en la sociedad y mucho más cuando se habla de relaciones sexuales. Nunca somos preparados para eso, pues no hay campaña educativa que valga ni mucho menos, todo esta en nosotros.

Tomar el riesgo de tener relaciones, “tirar”, o hacer el amor, como suele ser llamado peculiarmente dependiendo de su vocabulario,  es todo un desafío para hombres y mujeres. Para los hombres porque la precocidad hormonal les brota a flor de piel, hace parte de su instinto, viven y sueñan con el sexo, como si este fuera una de sus prioridades, para las mujeres en cambio, porque es la noche más especial de su vida; además porque se debe escoger muy bien antes de darlo todo en una cama. Que si será el padre de sus hijos, el amor de su vida, en fin, que reúna todos los requisitos para ser su futuro esposo.

Es irónico pero los hombres aspiran a ser el primero de una mujer más no el último ni el único, mientras que para ellas sólo importa ser la única, esa que en realidad lo acompañe el resto de la vida.

Esa situación que todos vivimos de maneras diferentes, en sitios diferentes es lo que une a ambos sexos. Esa noche, mañana, tarde, o amanecer que se vuelve cómplice de besos, caricias, palabras; pero también para aquel que es nuevo en ese terreno, debe vivirla bajo una convergencia de nervios, tensión, nostalgia, timidez y hasta dolor, ese del que todos hablan pero que igual se debe soportar sin ningún libro al lado, ni ningún maestro y orientador sexual, única y exclusivamente se debe sentir al máximo.

Esa sensación de nervios que le impide a la persona desinhibirse y por el contario, logra envolver en una rigidez como si se tratara de un trozo de madera, produciéndole aún más dolor, claro más para las mujeres. Ese momento en el que su inocencia se esfuma para darle paso a las caricias tiernas de la conquista, a la masturbación que lleva a la pasión, al encuentro genital y coital tan cercano que envuelve a dos en uno solo.

Es cierto, se suda con más intensidad, se agita la respiración como nunca antes, se llora a causa del dolor, se retuerce por la posición del cuerpo, se besan partes por las que nunca se cree, se dicen tantas cosas al oído, se siente la mancha de la virginidad salir de ese pequeño orificio que tanta excitación da a la mujer, se promulgan amor; así no sea sino por el momento, se siente el cuerpo en una dimensión inimaginable, y a medida que pasa el tiempo el cuerpo cede, los músculos se relajan y se da paso al control del dolor, a la exploración visual, labial, a la complicidad de ese momento que de por vida une pasados, y a veces une el destino, claro está, que sin sentir ese placer del que tanto galantean las parejas porque es lógico, la tensión no lo permite. 

Son tantas las sensaciones que se vuelve una experiencia especial e incomparable, lo importante es que ésta se viva con consentimiento, con ansias, con decisión, más no con presión. Que sea un momento de entrega mutua, de comprensión, de compromiso, porque ya se ha visto que cada vez más se ve la promiscuidad y con ella las enfermedades.

El sexo con amor es placentero, es frágil, es apasionado, es esa exaltación del ser, es el encuentro con lo deseado, con lo carnal que tanto nos gusta, pero que tanto daño hace sino se maneja responsablemente. Así que es bueno recordar esa primera vez, y para el que aún no la haya vivido que lo haga en el tiempo y con la persona correcta, porque la primera vez duele y mucho y no se justifica entregarse en cuerpo y alma por algo que no valga la pena.

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