Editorial

Los cierres de campaña y la feria electoral en la provincia

Octubre 26 de 2011
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Por: Tusemanario.com

Finalizan las largas jornadas de campaña y las maratónicas caminatas de todos los candidatos que aspiran a gobernar la ciudad de Neiva, los demás municipios y el departamento del Huila.

El balance final sólo se dará el día de las elecciones, pues aún nada está escrito, y el camino por un puesto se define en el último día de votaciones, que es cuando de verdad se sabe que irá a pasar.

En todo el país se ven los movimientos y detalles que ultiman las campañas para conseguir sus propósitos, bien sea individuales o colectivos, todas se preparan para una jornada más, que como siempre, estará empañada de actos de corrupción: compra de votos, trasteo de votos, compromisos previos, promesas y promesas; pero lo más preocupante es la ilegalidad con la que se conseguirán cientos de cargos elegidos por el pueblo, donde los muertos también votan, eligen y se hacen respetar desde sus tumbas, pues estos pueden definir el futuro político de cualquier municipio.

En los medios se reportan casos de corrupción como la compra de votos a cambio de los clásicos y ya denunciados bultos de cemento, tejas de zinc, electrodomésticos, y la compra anticipada por un valor de cincuenta mil pesos por voto.

Pareciera pintoresco y hasta histórico estos hechos, pero en un país tan pobre como Colombia aún se siguen viendo estos casos, sobre todo en las regiones apartadas, donde no hay vigilancia, no hay control de Estado, y los corruptos pueden hacer lo que se les venga en gana: ellos mandan.

Y no por mencionar otros casos, está el conflicto armado, donde las guerrillas ejercen presión para que los pobladores elijan o no elijan, también está el paramilitarismo, o llamado hoy en día bandas criminales, disfrazados en otro lenguaje que con dineros del narcotráfico siguen colocando cabezas y fichas claves para su lucro.

Pero el Gobierno nada puede hacer frente a esto, hay otros casos de corrupción y la vigilancia de más de mil municipios se sale de las manos, es imposible controlar la compra de votos, la amenaza a lugareños, y el día de elecciones, aquel domingo muy temprano se empezarán a mover cientos de miles de millones de pesos que los candidatos guardan hasta última hora para lograr su propósito.

Entonces ocurre lo de siempre, hay transporte gratis, comidas y bebidas no dejan de ofrecerse, están los compromisos, el desprestigio de la competencia, entre otros, convirtiéndose así en toda una feria provinciana electoral, que permite que los más avivatos se aprovechen de los incautos, que llegan a las urnas sin saber a quién elijen, porque la presión de otros los lleva a sufragar por el menos pensado.

Así se elije en Colombia, la democracia aún no se educa, la transparencia no se percibe sino en pocas ciudades y en pocos candidatos, en lo demás, resta esperar investigaciones, sanciones, y toda clase de problemas que le resultan a los elegidos cuando han hecho las cosas mal, con trampas, con triquiñuelas, con oscuridad, demostrando que quien mal obra mal termina, pues está demostrado que las campañas de desagravios hacia su rival, son cobradas por la opinión pública.

Estas elecciones son para reflexionar, para salir a votar, para tener el derecho y la opinión a quienes eligieron y a quienes no, pero no para lamentarse en un silla y dejar que otros decidan su destino, cuando en sus propias manos se puede mejorar.

La variedad de candidatos a las distintas instituciones permite pensar, seleccionar y elegir el de mejor proyecto, el más preparado, el de su agrado, pero no cometiendo el error de muchos, que tras un interés individual, lo confunden para elegir al de su conveniencia.

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