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Por: Tusemanario.com
Mucho han hablado en los medios de comunicación en esta semana sobre el escándalo del Teatro Nacional de Bogotá, por la contratación de un ‘chaman’ para que el día de clausura del Mundial de fútbol Colombia Sub20 no lloviera.
La noticia le ha dado la vuelta al mundo, y son ya varios los medios en internet que han reportado la curiosa información que parece salida de un cuento; pero como en este país todo es posible, y la corrupción es el mayor mal que padecen los colombianos, la situación es creíble.
La suma pagada al campesino, que supuestamente evitó que esa noche lloviera, fue cercana a las cuatro millones de pesos, y los medios han hecho todo un show sobre el suceso, pero no han querido contar que el verdadero escándalo es por cerca de unos dos mil millones de pesos más, que se invirtieron en el cierre del Mundial.
Cifras exageradas en gastos que esta semana reveló el contralor distrital, el huilense Mario Solano, al indicar que se hicieron gastos que no correspondían, como la compra de tiquetes de avión para personas que nada tenían que ver con la organización del evento.
Queda demostrado que en Colombia a todo se le saca provecho, en cualquier contrato hay corrupción, no se abandona la comisión, la exageración de precios, y son los que nada tienen que ver los que se lucran.
Según el Contralor de Bogotá, se hicieron gastos altísimos, pero los medios se han enfocado sólo en los casi cuatro millones de pesos que le pagaron al ‘chaman’, como si eso fuera lo más grave.
Mientras tanto, el campesino que es más famoso de lo que muchos creían, es juzgado y aplaudido por unos y otros, y Colombia sigue demostrando que es un país coloquial, pintoresco y subdesarrollado por acciones como ésta, que sin pena alguna reconoció la actual directora del Teatro Nacional, confesando que al campesino se le ha contratado para otros menesteres desde que estaba viva la gran artista Fanny Mickey.

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