Oda a las mujeres opitas I: María Alexandra Artunduaga

Oda a las mujeres opitas I: María Alexandra Artunduaga

Voy a iniciar  una serie de cuatro columnas en homenaje a las mujeres opitas, una serie que incluye a una investigadora, una defensora de las mujeres víctimas de la violencia, una deportista de alto nivel y una luchadora social; todas con un característica en común, han luchado arduamente para obtener sus logros y continúan forjando un camino para seguir siendo  ejemplo para una generación de jóvenes de nuestra región.

María Alexandra Artunduaga, es una opita de 39 años de edad, egresada del colegio de La Presentación de Neiva, donde se graduó con honores, siendo el mayor ICFES del departamento, por lo que accedió a estudiar Medicina, becada en la Universidad javeriana.

Destacándose como buena estudiante y polifacética; su sueño era ser cirujana plástica y dedicarse a la investigación por lo cual emigró a Estados Unidos en búsqueda de una oportunidad, se sometió a todo el arduo y difícil proceso académico, trabajó como investigadora en laboratorio, obteniendo publicaciones en diferentes revistas, incluyendo la revista médica más importante, el New England Journal Of Medicine y accedió a la residencia (médicos que inician un proceso de especialización) de cirugía plástica, una de las más difíciles para poder ingresar, aún más siendo mujer y latinoamericana.

Ella pensaba en esos momentos que su sueño iniciaba pero nunca se imaginó que era el inicio de una pesadilla, fue víctima de discriminación racial (por mujer y latinoamericana) por lo que renunció y emprendió una dura lucha legal.

Durante este proceso sufrió una gran depresión por ver su sueño truncado y destruido, aplicó posteriormente para dos maestrías; maestría  medicina trasnacional de la universidad  de California y otra de salud pública de la universidad de Washington; en aquella época tuve la oportunidad de hablar con ella y felicitarla por haber accedido a esta maestría y hasta le afirmé que para una mujer de su categoría esa era una gran oportunidad,  me atreví a decirle que iban a venir muchas cosas grandes (no era por adulación, para los que la conocemos sabemos de sus grandes cualidades).

Con un gran poder de resiliencia supo reinventarse, actualmente es la líder de un proyecto de emprendimiento y desarrollo de tecnología en salud con lo cual ha ganado múltiples premios, distinciones y becas de investigación; siendo considerada una de las mujeres más influyentes en Sillicon Valley.

Ella ha sido como el ave fénix que de las cenizas supo reinventarse y encontrar nuevos objetivos, con una gran capacidad de resiliencia, de aprender y desaprender, una luchadora en contra de las desigualdades que siempre ha tenido en su mente a Colombia y el Huila.

Además es una cantante maravillosa, bailadora de flamenco, amante de los animales y gran soñadora.

Este es realmente un pequeño homenaje a esta mujer que nos enorgullece cada vez que gana un premio o la vemos un reportaje en diferentes medios donde ella siempre se enorgullece de  ser colombiana y opita.

Postdata: No se pierdan la próxima columna que seguiremos hablando de otra mujer guerrera, luchadora y de admirar.

Por: Adonis Tupac Ramírez Cuéllar – adonistupac@gmail.com

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