Un Acertijo

Un Acertijo

A riesgo de continuar una controversia que ya es tiempo de mesurar, no podemos sustraernos al antojo de proponerle a los lectores resolver un acertijo, que se nos ocurre necesario para precisar algunos conceptos equivocados de una franja importante de Colombianos inconformes.

En Wikipedia se define acertijo como un enigma cuyo enunciado es una situación paradójica o de igual forma lo asemejan a la adivinanza, aclarando que si se expresa en forma de rima está dirigida a los niños.

Aquí va el nuestro: prominente político que se retiro de un partido para apoyar a un contradictor y hacerse elegir como Alcalde de una gran ciudad; pese a ser un campeón en el uso de las redes sociales, por ocho años se silencio y no tuvo tiempo para referirse a la suscripción, por parte del gobierno, de varios acuerdos comerciales que afectan a la nación, conocidos como TLC; tampoco encontró un momento para opinar sobre reforma tributaria que clavo a los colombianos un alza en el IVA.

Así mismo no se le conoció alguna recriminación a quien desconoció acuerdos firmados por sectores sociales que se movilizaron por sus derechos como agricultores, maestros, comunidades afectadas por la política minero energética, tampoco se movilizó con ellos aunque si convoco una gran audiencia para que defendieran el puesto que estuvo a punto de perder por maniobra de un funcionario al que ayudó con su voto a elegir; al final poca importancia le mereció la inclusión de nuestro país en la OCDE y la OTAN aunque si terminó precisando sus coincidencias con algunos elementos de los compromisos adquiridos; en lenguaje coloquial se niega a ser negativo y anda en la onda de ser propositivo; ¿quién es?. Adivínelo Vargas y calmara la tusa.

En el mundo de la ficción se conoce un enemigo declarado de Batman, Riddler o acertijo; en el mundo real las paradojas suelen presentarse con frecuencia; mañana se posesiona como primer mandatario un personaje que se muestra como la oportunidad de cambiar nuestra situación, conociendo sus orígenes y la propuesta que presentó, que no difiere en lo fundamental de las que gobernaron, al menos, desde hace treinta años, resulta improbable, por decir poco, que algo cambie para mejorar.

El acertijo en este caso radica, en adivinar lo que haremos los colombianos en los próximos cuatro años para que definitivamente nos apropiemos del país que queremos, so pena de continuar siendo víctimas de los villanos que manipulan nuestro destino.

Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com

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